El Peso del Adiós

domingo, marzo 09, 2008

 

Aquella era una tarde cualquiera
los aromas a soledad, las hojas envueltas en terciopelo
la sensacion a destierro y a soledad...
las cartas manchadas
la botella de ginebra medio vacía
todo era tan ordinario y a la vez, tan intrigante
el dormitorio seguía oscuro, las sábanas manchadas
en ellas, el recuerdo de su cuerpo terso
inefable, casi etéreo
como el sabor de sus besos tristes
las ventanas murmuraban
mientras la lluvia comenzaba a caer
como lágrimas del cielo, frías e indolentes
mientras él miraba hacia ningún lugar
la textura de sus manos sobre su cuerpo
su delicada figura
su cuello de diosa eterna
sus pechos pequeños y tímidos
cubiertos de perlas pequeñas, su espalda infinita...
mirando hacia sus manos hizo memoria
del color de sus ojos inciertos
del tono de su voz silenciosa
su espalda blanca, sus labios de miel
del sabor de su sexo, el hálito de su alma
tomó su copa y vio en ella
aquella carta que nunca entregó
aquel te amo que jamás nació de sus labios
el diamante que por sus mejillas resbalaba
y entonces recordó
el peso del adiós.

1 susurros:

Anónimo dijo...

TUs poemas siempre me dan tranquilidad. Siempre.


Saludos señor, siga asi.