Acerca de la democracia en Honduras

lunes, junio 29, 2009

0 susurros Rastros de sangre...  

Comenzare mi disertación invocando primeramente el artículo 2 y 3 de nuestra Constitución:

ARTÍCULO 2.- La soberanía corresponde al pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado que se ejercen por representación.

ARTICULO 3.- Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional.

Ayer, la democracia sufrió un golpe artero, de parte de grupos siniestros que nunca se han interesado por respetar la Constitución por la cual se han rasgado las vestiduras y por la cual han polarizado a una nación entera, moviendo los hilos a través de medios de comunicación imparciales y conciencias compradas. Ayer, se reconoció un gobierno ilegal, liderado por un notado violador de las leyes de nuestro país, Roberto Micheletti Baín, junto a un grupo de mal llamados "padres de la patria", desde las instalaciones del hemiciclo en la ciudad capital.

La Constitución de la República, en primera instancia, maneja un número de artículos, llamados pétreos, para asegurar su existencia y mantener constantes las leyes que rigen al país. Éstos, citando textualmente al artículo 374: 
“No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente.”

Sin embargo, el presidente de facto Roberto Micheletti Baín, en contubernio con Porfirio Lobo Sosa y un séquito de políticos, han cometido repetidas violaciones a la Carta Magna y a sus artículos pétreos, siendo por ello culpables del delito de traición a la patria.

En Honduras, desde la elaboración de la Constitución en 1982 nunca se instituyó la figura del vicepresidente de la república, sino tres designados presidenciales. Tal figura fue un invento que el congreso presidido por el Sr. Porfirio Lobo Sosa, aprobó en claro detrimento del los artículos 236 y 374 de la constitución que dicen lo siguiente:

ARTÍCULO 236.- El Presidente de la República y tres designados de la Presidencia, serán electos conjunta y directamente por el pueblo, por simple mayoría de votos. La elección será declarada por el Tribunal Nacional de Elecciones, y en su defecto, por el Congreso Nacional o por la Corte Suprema de Justicia en su caso.

ARTICULO 374.- No podrán reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente.

La modificación de artículos pétreos equivale a traición a la patria, pero sin embargo, ni el Sr. Porfirio Lobo Sosa, ni Roberto Micheletti Baín, ni Elvin Ernesto Santos han sido encausados por ese delito.

El primero, por presidir el congreso de la república que aprobó tales cambios.

El segundo, por ser cómplice de tal atropello, aún siendo uno de los diputados constituyentes, ya que tiene 27 años de legislar en el congreso.

El tercero, por desconocimiento de las leyes, al ejercer la titularidad del ejecutivo, inhabilitándolo para ser candidato presidencial.

Las elecciones de noviembre de 2009 deberían ser declaradas nulas, ya que los dos candidatos a la presidencia son ilegales, uno por haber ejercido la titularidad del ejecutivo y el otro por ser culpable del delito de traición a la patria.

Pero sin embargo, un violador conocido de la Constitución ha sido juramentado como presidente de la república, apoyado por otros traidores, que conociendo la magnitud de su delito como cómplices guardan silencio convenientemente, rompiendo con ello la institucionalidad de Honduras y mancillando el Estado de Derecho.

Démonos cuenta del tipo de democracia que rige nuestro país y los derechos de quién se están defendiendo.

Bibliografia:

http://www.honduras.net/honduras_constitution2.html
http://www.laprensa.hn/content/view/full/66491/(offset)/xxx.html

El Amor

sábado, febrero 07, 2009

0 susurros Rastros de sangre...  

El amor vino pronto

como llevado por el viento de la mañana

hizo de nosotros morada y guarnición, 


queriendo ocultar de nuestras pupilas 

el deshielo de la desesperanza 

y las notas de una armonía silenciosa

el amor se ha ido... 

al caer el sol sobre tus cabellos inciertos

La Última Canción

miércoles, febrero 04, 2009

0 susurros Rastros de sangre...  

Descansan callados tus párpados azúreos
iridiscente figura de terso perfil

en silencio, mi voz acaricia tus cabellos de cristal
mis manos, tus ojos infinitos y tu boca de seda

perpetuo instante de gloria etérea
alma frágil, mirada perdida

eres un fragmento de soledad
envuelta en terciopelo y lágrimas frías

Las olas susurran mis versos hasta tu ventana
y la brisa nocturna envuelve mis palabras 

Y las lleva hasta tu alcoba
donde tus secretos reposan misteriosamente

tus suspiros me cuentan tus penas

Y la perla que rueda por tu mejilla 
me habla acerca de nuestra despedida

la playa permanece, nuestros cuerpos se han ido
en la arena solamente hay huellas que el viento va borrando

mi voz desaparece, tu silueta se desvanece
al despuntar el alba en medio de voces vacías.

A Johana

miércoles, diciembre 17, 2008

0 susurros Rastros de sangre...  

A la hora que escribo esto falta un minuto para las diez. Estaba sentado en mi alcoba, mi mirada en la ventana, mis ojos en la nada y tu hálito bajo mis pupilas. Por alguna razón se me dio por recordarte. Entre todos los días en los que mi mente divaga y mi barco pierde el horizonte, casualmente te encontrabas tú.
¿Qué puedo decirte que no sepas? El tiempo ha pasado como caminante desconocido, ajeno a tu historia y a las promesas que ya no son más. Habrán pasado ya al menos tres años desde nuestra partida. Hoy, me desperté con tu figura rebuscando entre los pliegues de mi alma, perpetua y sórdida mientras la lluvia mojaba tus labios y empapaba tu cabello.
La visión de tus perfiles en el umbral de mi puerta se confundió con aquel día de enero en el cual decidimos que no había nada más que silencio y soledad en nuestras manos. Mi voz buscaba tu nombre entre sábanas raídas y cartas sin enviar, pero solamente existía la noche. La noche y el recuerdo incierto de tu ausencia.
Y sin darme cuenta, te vuelves una herida. En mis carnes, en el fondo de mi alma desolada y seca, sangran en mi boca los versos que nunca se colaron por tu escote. Lentamente se diluyen entre lágrimas y cuerpos desconocidos. Pasan ya más de las doce, mi pecho sigue sangrando, el reloj sigue su marcha incansable y mis párpados entreabiertos dejan ver la gloria de nuestro ocaso y el blanco inmaculado de tu vestido.

El Acantilado

lunes, noviembre 10, 2008

1 susurros Rastros de sangre...  

Te preguntarás el por qué de esta carta, la razón de mi misiva. Es para hablarme de ti y de los desvaríos que todavía atormentan mis noches grisáceas y mis días tristes.

Déjame decirte, que a pesar de todo, a pesar de tantos años, de tantos cuerpos bajo la noche callada, aún todavía suspiran mis sábanas anhelando el tacto del tuyo, mis manos temblorosas e inciertas todavía recorren la efímera silueta que divaga en mis sueños prohibidos. Sé que ya no existe un nosotros, que eso ya es parte de una historia anónima y miradas acusadoras hacia la pared. Sin embargo, a veces el café tiene tu aroma, y a veces, el viento me susurra tu nombre mientras la lluvia besa mis labios. A veces te escribo canciones y poemas, aún sabiendo que tú nunca los leerás. Sé muy bien que ya no me amas, pero sin embargo no lo comprendo. Es difícil amar una idea y aún más difícil aceptar que solamente serás un monumento a la tristeza y a la melancolía que me invade por las tardes, mientras observo el horizonte infinito y el ocaso se vuelve interminable y a la vez, tan breve, igual que nuestra historia.

acantilado Las olas me trajeron el perfil de tus formas a la distancia, el sabor a sal en mis labios y los acordes de una canción desconocida; las risas marchitas, aquella bicicleta desvencijada, mis ropas sucias y tus claras pupilas. Sé que el pasado a veces resulta un invitado incómodo, pero no puedo evitar recordarte para olvidarte al instante siguiente. Quizá tú no me recuerdes. Tal vez solamente sea un rostro borroso, o quizás un destello nocturno bañado en incertidumbre y arena mojada.

La playa sigue igual, a excepción de algunos instantes perdidos en el tiempo y algunas gotas de pasión y amargura. Tu dibujo sigue intacto, inmaculado y abstracto; los trazos en carbón y tinta mienten, al igual que mis palabras vacías y tu cabello dorado. El silencio y mi pluma preguntan por tu ausencia y por los surcos en mi piel, yo les hablo de ti y de versos perdidos.

Sí, aún tengo por costumbre mirar al cielo. Hoy se asemeja a un pergamino manchado de lágrimas de luz y voces impávidas. Ya no es el mismo. Hoy no canta tus plegarias. Ya no queda nada. Tan sólo polvo, dolor y mariposas de papel. Nuestra historia se volvió cenizas y tú, cristal azulado e indiferente.

Hace frío, pero no me hagas caso, tú sigue durmiendo.

****

Un par de chicos que contemplaban la escena parloteaban entre sí.

- ¿Lo viste? – Dijo el primero.

- Sí – Nadie sabe a quién le habla.

- Pero viene todos los años este mismo día, ¿verdad? – Murmuró.

- No sé, a veces no se aparece – Contestó la chica

- Ya – Musitó.

-Vámonos, es tarde ya – Anunció él, con voz apagada y sobria

- Está bien – Dijo ella, y tomándose de las manos, desaparecieron con el atardecer.

El acantilado permanecía indiferente al tiempo y a las edades. Abajo, las ondas del mar chocaban impetuosamente contra la pared rocosa, y la carta jugaba con el viento en derredor de las blancas espumas oceánicas. Por un instante, para luego desvanecerse en el crepúsculo creciente.

La Ciudad

martes, octubre 28, 2008

2 susurros Rastros de sangre...  

Hoy, la ciudad amaneció callada
opacos sus besos, desiertas sus calles
envuelta en su manto de lágrimas perdidas.

Rostros vacíos, miradas hacia ningún lugar
la ciudad está ausente
y un nombre desconocido
resuena en paredes manchadas.

Vuela con alas gastadas, manos herrumbrosas
con párpados cansados y suspiros ahogados
palpita, bajo las nubes henchidas
en un cielo silencioso.

La ciudad está inerte
entre palabras sin sentido, mentes en blanco
con su serena apatía
y sincera hipocresía...
...hoy la ciudad tiene tu aroma.

Mi Corazón

sábado, octubre 04, 2008

2 susurros Rastros de sangre...  

Mi corazón es como un ave enjaulada
y tú, mi alma en llamas
vuela con alas rotas
en el cielo gris de tu olvido
vuela, y al mismo tiempo desfallece
en tu mirada vacía, en tu cuerpo ajeno
mi corazón ha caído en el océano de tu ausencia.